Tío Pepe no es solo un vino,
es nuestra manera de vivir.
Un legado centenario que nació en Jerez.
En 1835, hace casi dos siglos, comenzó una historia que transformaría el mundo del vino. Manuel María González Ángel, un joven visionario que, en Jerez de la Frontera, decidió convertir su pasión en un legado. Así nació González Byass y, con ella, uno de los iconos más universales del Jerez: Tío Pepe.
Un sabor
que conquistó
el mundo.
José Ángel y Vargas, el querido Tío Pepe, puso su saber hacer y su amor por el fino al servicio de algo excepcional. Un vino pálido, seco y vibrante que pronto comenzó a conquistar los paladares más exigentes. En 1844, Tío Pepe ya estaba presente más allá de nuestras fronteras, consolidándose como el embajador universal del estilo de vida español.
Un icono que, cada día, se hace eterno.
En 1935, la mano creativa de Luis Pérez Solero dió forma a una imagen inolvidable: chaquetilla roja, sombrero y guitarra. Un icono que iluminó la Puerta del Sol y que ha pasado a formar parte de nuestro imaginario colectivo, llevando el alma de Andalucía a cada rincón.
El emblema que iluminó Madrid.
En 1958, Tío Pepe comenzó a brillar como nunca en el mítico luminoso en la Puerta del Sol de Madrid. Desde entonces, se ha convertido en un símbolo universal que forma parte no sólo de nuestro paisaje sino, también, de nuestra cultura.
La expresión más viva de nuestra tradición.
En 2010, nace Tío Pepe En Rama, la forma más pura y natural de disfrutar nuestro fino. Directo de la bota y sin filtros para recuperar la esencia más auténtica de la crianza biológica.
Una bodega convertida en el mejor escenario.
En 2012, la música y la cultura encontraron su casa en Jerez con la creación del Tío Pepe Festival en el que, cada verano, artistas internacionales llenan nuestras bodegas de emoción, demostrando que celebrar también es crear encuentros inolvidables.
Tradición que se reinventa.
Hoy, Tío Pepe es mucho más que un vino. Es una forma de celebrar la vida, de reunirnos y de seguir creando cultura. Porque nuestra historia no se guarda, se brinda y se escribe cada día.
Brindemos por lo que
está por venir.